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Érase una vez... BioBurger

BioBurger es una cadena de comida rápida fundada en 2011 por dos estudiantes, Louis y Anthony. Bioburger quiere hacer "bio" accesible a través de un producto icónico: la hamburguesa. Hoy en día, Bioburger es la única marca de hamburguesas 100% orgánicas de París, lo cual es una ventaja competitiva real si se sabe cuán activos son estos dos mercados, las hamburguesas y la comida ecológica.

Para impulsar su crecimiento, Bioburger obtuvo financiación varias veces en Lendix, en complemento a su financiación bancaria tradicional, para abrir nuevos restaurantes en París.

  • business

    Actividad

    Restaurantes y servicios de catering

  • loan

    Objeto del préstamo

    Apertura de restaurante

  • amount

    Cantidad prestada

    388.500 €

  • duration

    Plazo del préstamo

    60 meses

  • interests

    Intereses percibidos

    8.75%

No hace mucho tiempo, palabras como “hamburguesas” y “orgánico” eran como el agua y el aceite. Hasta que llegaron Louis y Anthony, 2 sencillos y creativos amantes de la comida, quienes unieron ambos conceptos.

Louis y Anthony se conocieron en 2006 en su escuela de negocios de La Défense en París. Muy ambiciosos pero con un presupuesto limitado, la elección del restaurante de comida en el que almorzar era un tema de importancia dado que no encontraban precios asequibles en su distrito. “Almorzábamos todos los días comida rápida, pero buscábamos algo más que las marcas clásicas. En ese momento, no había oferta de hamburguesas gourmet, así que tuvimos la idea de crear una comida rápida orgánica. El nombre surgió solo: Bioburger“.

Estuvieron investigando y no encontraron rastro de hamburguesas orgánicas en el mundo. Además, vieron que el consumo de productos ecológicos en Francia estaba en aumento, por lo que comenzaron la aventura. Sin embargo, al final del segundo año, sin capital y con el apoyo de ambas familias, Louis y Anthony pospusieron su proyecto. La idea, sin embargo, siguió activa y, a principios del 4º año de estudios, los dos asociados volvieron a unirse.

Un año más tarde, encontraron un local, trabajaron en su negocio, encontraron proveedores (aunque algunos fueron reacios a trabajar con estudiantes sin medios) y por último, perfeccionaron su oferta y su modelo de negocio. Su perseverancia se vió recompensada con la apertura en julio de 2011 del primer restaurante BioBurger, rue de Choiseul, en el distrito dos de París.

Foco en las hamburguesas ecológicas

“Tuvimos 90 clientes en nuestro primer día cuando tan solo esperábamos 40 o 50… ¡no estábamos preparados en absoluto!”.

Les llevó 4 años llevar a cabo su idea y la única experiencia profesional era la de Louis porque trabajó en un McDonald’s. Fueron, sin duda, unos comienzos memorables. Pero a pesar de estos problemas iniciales, la prueba del éxito está ahí: porque es original, porque hay un verdadero apetito por las hamburguesas gourmet y orgánicas en París, y porque los clientes se ven seducidos por la fórmula de 10 € incluyendo hamburguesas, patatas fritas y bebidas.

“Un día nos encontramos en la primera página de 20Minutos con un título muy pegadizo: ¡Hamburguesas orgánicas para competir con McDo!”.

El artículo los impulsó a la vanguardia de la escena alimentaria y aumentó sus ventas: ahora dan entre 150 y 170 comidas al día.

Crecimiento y desilusión

Pero un concepto que funciona rápidamente genera competidores y, 6 meses después del lanzamiento de Bioburger, aparecieron marcas como Big Fernand o Blend ofrenciendo hamburguesas gourmet, con menús a 15 €. Con la llegada de la competencia y los precios que cobra Bioburger, Louis y Anthony tuvieron que cuestionarse seriamente su rentabilidad: decidieron comprar directamente de los productores para mejorar sus costes operativos, manteniendo al mismo tiempo la calidad de sus hamburguesas.

Con sus ahorros y el dinero ya ahorrado, Louis y Anthony abrieron el 9 de septiembre de 2013 un segundo Bioburger, en rue de la Victoire en el distrito 9. Esta vez, los dos socios pensaron en algo más grande, con un restaurante de 100m2, abierto los 7 días de la semana y generando 3 veces más volumen que su primer restaurante.

Pero después de la euforia de una nueva apertura y de los ingresos que la acompañaron (el volumen de negocios pasó de 400 K€ a aproximadamente 1,2M€), Louis y Anthony se dieron cuenta de que la rentabilidad era cero, no ganaban dinero. Esto se debió al aumento de la masa salarial y al coste de compra de sus materias primas, que era demasiado elevada en comparación con los precios de sus productos. La moral siguió siendo buena a pesar de todo: “Nos dijimos a nosotros mismos, los clientes están ahí: ¡lo conseguiremos! Y ahora estamos entrando en el período más difícil de nuestra historia empresarial…“.

Una personalidad y un saber hacer que se afianzan

Durante más de 2 años, revisan rigurosamente cada línea de su modelo de negocio para encontrar soluciones. Esto les lleva a trabajar en profundidad en la mejora de sus procesos de fabricación, un mejor abastecimiento de sus proveedores y canales de distribución más eficientes, la creación de una central de compras en Rungis, y la creación de bebidas caseras: “Hemos creado nuestro propio sistema de bebidas 100% orgánicas, lo que nos ha permitido reducir su precio por 3, con 7 veces menos costes de transporte!”. En 2016, el modelo de negocio mejoró pero, además de los ahorros logrados, este reto les permitió afirmar la personalidad y el saber hacer únicos de su marca.

Apetito por nuevas aventuras

“Estamos en un sector que requiere muchos fondos para abrir nuevos restaurantes y desarrollarnos”

Ese mismo año, para no aumentar sus costes salariales y para que otros se beneficiaran de su modelo de negocio, Louis y Anthony franquiciaron su negocio. La primera franquicia abrió sus puertas en 2017 en Rue des Petits Carreaux, en el distrito de Montorgueil, y  abrirán entre 3 a 5 nuevos locales en 2019.

Buscando un socio que les acompañara en el crecimiento externo de su empresa, Louis y Anthony descubrieron October: “Pasamos por momentos en los que nuestro flujo de caja era un poco complicado. Fue entonces cuando October intervino de una manera muy reactiva: ¡en 3 semanas, entre la primera llamada y la liberación de los fondos, se resolvió!“.

Más allá del aspecto puramente financiero del enfoque, Louis y Anthony buscan sobre todo un socio que esté en línea con sus valores y los de su empresa. Porque Bioburger quiere convertirse en una marca lo más ética posible, respondiendo a los retos alimenticios del mañana, con una conciencia medioambiental y una distribución justa del valor creado entre clientes, proveedores y el equipo Bioburger.

“Para nosotros, Lendix es un acelerador de crecimiento hiper-moderno, con algo más concreto y más personal que las finanzas bancarias”.